Salinger inédito

noviembre 29, 2007

El inefable Dr. Malarrama nos ofrece en su blog How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb la traducción de un relato de J.D. Salinger inédito hasta el momento en castellano. Se trata de Insignificante rebelión en Madison, donde aparece un viejo conocido: Holden Caulfield, protagonista de El guardián entre el centeno. Muchas gracias, Doctor.

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Un poco de autobombo

noviembre 27, 2007

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No todo va a ser hablar sobre las obras de otros; en este blog también hay espacio para la autopromoción.

 

La escultura de la foto representa a Ignacio Aldecoa, célebre escritor vitoriano en cuya memoria la Diputación de Álava convoca cada año el premio de relato que lleva su nombre. Dicho premio, en su XXXVI edición y en la modalidad de castellano, acaba de recaer en el relato Calor, obra de un servidor.

 

Muchas gracias desde aquí a los miembros del jurado. Y aprovecho de paso para dedicarle el premio a Katia, sin cuya insistencia, probablemente, nunca me hubiera presentado al concurso, y sin cuya compañía este premio tendría mucho menos valor.

 

La desgracia se cierne sobre los relatos de Chicas muertas. Para ello adopta la forma de un asesino en serie, un dentista de la ciudad canadiense de Vancouver al que sus vecinos ven como “alguien normal”, pero que emplea el patio trasero de su casa para ocultar cuerpos de chicas. El dentista asesino actúa como nexo de unión de los relatos; apariciones siempre fugaces, pero acercándose cada vez más a los protagonistas a medida que el libro progresa. Así nos encontramos, por ejemplo, con unos adolescentes ociosos fascinados con los crímenes del asesino; con los padres de una chica desaparecida a la que creen una de las víctimas; y con una presa potencial que sin llegar a saberlo escapa de una muerte segura. Visto en su conjunto el libro muestra un claro descenso hacia la miseria y el dolor; desde el primero de los relatos, Associated Press, cuyos protagonistas son profesionales de clase alta, modernos y proactivos, que se mueven con soltura por restaurantes de moda y pisos amueblados con piezas de diseño, donde la amenaza del dentista asesino es tan sólo algo lejano y anecdótico; hasta los últimos de la colección, Rollie y Adele y Hermanas, que poseen como escenario las zonas más deprimidas de Vancouver, por donde la muerte se pasea en un coche caro en busca de nuevas víctimas.

 

 

Chicas muertas, no es un libro sobre asesinatos, ni sobre investigaciones criminales, ni sobre la retorcida mente de un psicópata. Es un libro acerca de personas sobre quienes se cierne una amenaza. Más o menos conscientes de ello, en cada relato los personajes luchan por quererse a sí mismos y encontrar alivio en la compañía de los demás. Unos lo consiguen; otros, no. Y entre los que lo consiguen hay diferentes grados de éxito, o bien éste se presenta precario y sujeto a interpretaciones.

 

Entre los ocho relatos que componen la colección, todos de nivel alto o muy alto, podrían destacarse dos: Amor joven y Rollie y Adele. El primero, uno de los más originales, nos presenta a una enfermera cuya búsqueda de contacto humano la lleva a ofrecerse voluntaria para vigilar un maratón de baile en un instituto. En el segundo nos encontramos con una peculiar historia de amor entre una vagabunda y el dueño de un local de tatuajes; y a pesar de su abundante carga de tristeza, éste relato se erige, con notable ventaja, como el más emotivo y esperanzador del conjunto.

 

Nancy Lee escribe con esa envidiable soltura de los autores norteamericanos de relatos. La claridad de su estilo ayuda a transitar por las duras historias que nos ofrece. El viaje, duro a veces, conmovedor otras, merece la pena, sin duda.

 

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Nancy Lee. Chicas muertas. Circe. Barcelona. 2007

 

El reciente fallecimiento del escritor Norman Mailer y la aparición en castellano de su última novela, El castillo en el bosque, son motivos inmejorables para recuperar uno de los testimonios gráficos más célebres de este combativo autor.

 

En 1970, durante el rodaje de la película Maidstone, escrita, dirigida y protagonizada por el propio Mailer, éste se enzarzó en una pelea con Rip Torn, otro de los actores. Ambos rodaban una escena en la que el personaje de Torn debía golpear con un martillo al de Mailer. Torn se excedió en la fuerza del golpe y la estrella de la película (con el torso desnudo) no se lo tomó nada bien. Sin que la cámara dejara de rodar, Mailer se lanzó contra Torn, a quien arrancó un trozo de oreja de un mordisco. Finalmente, Berverly, esposa de Mailer, con la ayuda de varios miembros del equipo de rodaje, logró que se separaran. Como fondo se escucha el llanto de los hijos del escritor.

 

    

 

 

Tenemos mucho que agradecer a las pequeñas editoriales. Gracias a ellas disfrutamos de libros que, si no fuera por su labor, difícilmente llegarían a las librerías. Camino de trincheras del finlandés Kari Hotakainen, novela galardonada con el Premio Finlandia 2002 y el Premio Consejo Nórdico 2004, y publicada por el sello donostiarra Meettok, constituye un perfecto ejemplo de todos esos estupendos libros que las editoriales grandes prefieren pasar por alto.

Por lo anterior no debe pensarse que Camino de trincheras es una obra minoritaria, apta sólo para paladares exquisitos. En absoluto. Se trata de una novela que se lee con ganas, ágil, crítica y en numerosas ocasiones inquietante.

La solapa del libro nos informa de que es una novela sobre el sueño finlandés: adquirir una casa. Esto es cierto. Aunque sólo a medias.

 

Matti, el protagonista de la historia, está casado con Helena. Tienen una hija de corta edad. Matti trabaja a media jornada en un almacén y durante el resto del día ejerce como amo de casa. Aunque desempeña esta función con notable eficacia, salta a la vista que no se encuentra satisfecho con su situación. El detonante de la novela es una discusión durante la que Matti da un puñetazo a su mujer. El primero que le da en su vida. Se disculpa diciendo que ha sido tan fuerte «porque no tenía experiencia». Como resultado, Helena y la niña se van del piso donde vivían y da inicio la odisea de Matti por recuperarlas.

El plan que adopta resulta sencillo en cuanto a su planteamiento. Helena siempre ha deseado vivir en una casa familiar y no en un piso. Él le conseguirá la casa de sus sueños, y entonces la familia se reunirá y se abrazará como si nada hubiera pasado, para así poder disfrutar juntos de su nuevo hogar.

La particularidad del plan de Matti radica en el modo como lo afronta: como si se tratara de una guerra. Los precios de las viviendas familiares en Helsinki son desmesurados, la oferta escasa y los agentes inmobiliarios mienten y engañan por costumbre. Pero todo esto no basta para explicar la actitud de Matti, quien vestido como un comando espía las propiedades que le interesan, acosa a sus propietarios para que las abandonen y pongan en venta, y chantajea y amenaza a un agente inmobiliario para que rebaje sus precios. Matti quiere una casa, pero aún más quiere algo que podemos llamar masculinidad y que él cree perdida para los varones de su generación, y en particular para los miembros del «frente doméstico».

Su obsesión queda evidenciada por el tipo de casa que desea, una de las austeras y recias viviendas de madera que el gobierno finlandés concedió a los veteranos de la 2ª Guerra Mundial. Cuando da con una de ellas sus esfuerzos se redoblan; a la vez que, al compararse con el anciano ocupante de la casa, salen a la luz sus frustraciones:

Él tenía calefacción de leña, yo calefacción central.

Él tenía esposa, yo mujer.

Él había ido a la escuela de la vida, yo a la universidad.

Él tenía un bastón, yo una zanahoria.

Él un polvo, yo juegos preliminares.

Sobra decir que la obsesión de Matti no conduce a nada bueno.

Resultan impagables las políticas de trabajo y estratagemas de los agentes inmobiliarios de Helsinki; la pareja de militantes anti-tabaco que se suma a los enemigos de Matti; y, en especial, las medidas que éste adopta para combatirlos a todos, y con las que no pocos lectores, íntimamente, se sentirán de acuerdo. Camino de trincheras es un libro que deberían leer todos aquellos que la última vez que se sintieron hombres de verdad fue cuando montaron los muebles de Ikea.

Kari Hotakainen. Camino de trincheras. Meettok. San Sebastián. 2007

LOOKING FOR CORMAC

noviembre 6, 2007

            Cormac McCarthy pertenece a ese selecto grupo de escritores, como Salinger y Pynchon, que ha dado la espalda al mundo literario para recluirse en el anonimato. No participan en la promoción de sus libros; raras veces, o nunca, conceden entrevistas; y apenas existen fotos de ellos. Su lugar de residencia, por supuesto, permanece desconocido.

            En el caso de McCarthy, las solapas de sus libros facilitan escasa información biográfica: nació en 1933 en Rhode Island y creció en Knoxville (Tennessee). Más allá de eso se entra en el terreno de la especulación y la leyenda: tuvo como hogar una torre de prospección petrolífera y durante un tiempo vivió como un vagabundo.

            El documental Looking for Cormac utiliza la disculpa de descubrir el paradero del autor de Todos los hermosos caballos para recorrer los parajes donde se desarrollan sus novelas, hablar sobre su obra y reflexionar acerca de temas como la soledad y el peso de la fama. La película, obra de Jim Collier, Eric Davies y John McKay, toma la forma de una road movie con origen en Nueva York y fin en El Paso (Texas).

            Lo que sigue es la primera parte de este documental. Los interesados en ver el resto, hasta un total de 33 minutos, no tendrán problema para localizarlo en Youtube.