Sobre “Creadores”, de E.L. Doctorow

diciembre 9, 2007

E.L. Doctorow (Nueva York, 1931) nos ha regalado algunas de las mejores novelas históricas de las últimas décadas. Ragtime y la reciente La gran marcha, entre otras, le ubican apenas un escalón por debajo, si no al mismo nivel, de maestros del género como Thornton Wilder y Marguerite Yourcenar. Entre las múltiples virtudes desplegadas por Doctorow destacan una envidiable capacidad para despertar el interés del lector; un estilo accesible bajo el que se oculta, sin embargo, un elevado grado de elaboración; un espíritu inquisitivo aplicado a los personajes (ya sean ficticios o históricos) y los periodos de la historia en que se mueven; y una erudición nada jactanciosa. No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que con tales aptitudes, además de un excelente autor de novelas, sería también un gran ensayista. Los textos que constituyen Creadores, Ensayos seleccionados 1993-2000 así lo demuestran. Si a ello añadimos que todos los textos versan sobre el proceso de creación literaria, no se puede afirmar menos que nos encontramos ante una colección de clases magistrales.

 

el-doctorow-1.jpg

En las páginas de Creadores hallamos, por ejemplo, reflexiones acerca de La cabaña del tío Tom; Moby Dick; Tom Sawyer; la actitud ante la Guerra Civil española de Malraux y Hemingway, así como el modo en que plasmaron este conflicto en sus novelas; el teatro de Heinrich von Kleist y la obra de Edgar Allan Poe. No es necesario estar familiarizado con las obras y los autores tratados para disfrutar estos ensayos, todos ellos breves (saber hasta dónde se puede llegar antes de comenzar a aburrir es otra virtud del buen comunicador). En cada uno de los casos Doctorow comienza realizando una aproximación biográfica al autor y una sinopsis de sus obras que nos permiten valorar las reflexiones llevadas a cabo a continuación y los interrogantes que arroja sobre la mesa. En cualquiera de las dos situaciones, se conozca o no previamente el tema de los ensayos, el resultado final es el mismo: un deseo inevitable de correr a la biblioteca, hacerse con los libros en cuestión y releerlos o leerlos por vez primera, respectivamente, para poner a prueba lo afirmado y dar respuesta a las preguntas efectuadas.

 

En varias de las piezas figuran pasajes tan reveladores como estimulantes, acerca, por poner tan sólo un par de ejemplos, de las muy diferentes apariencias que adopta el personaje de Tom Sawyer dependiendo de que sea visto por un lector infantil o uno adulto; o de si Herman Melville hubiera concluido Moby Dick tal como hoy conocemos de no estar obligado por la voz narrativa de Ismael (Doctorow sugiere que Melville hubiera preferido acabar con la tripulación del Pequod al completo, sin dejar ningún superviviente). De todos los del libro, quizá sea el ensayo dedicado a Melville el más intuitivo y logrado, y uno en los que más patente queda la admiración de Doctorow por la obra tratada. El ejercicio que realiza al reconstruir el modo en que Melville partió de un inicio acorde a las novelas convencionales (punto de vista focalizado en un único personaje cuyas acciones se muestran en orden cronológico) para luego ir derivando hacia el caleidoscopio de puntos de vista, géneros literarios e interpretaciones que es Moby Dick, representa una impagable lección de intuición y literatura.

 

Por supuesto, no hay que estar de acuerdo con todo lo que Doctorow nos dice. Muchos podrán poner serias objeciones cuando afirma que los relatos más memorables de Poe son también los más cargados de defectos o que el estilo de Kafka revela sus limitaciones a medida que aumenta la extensión de los textos. No importa. El tono moderado y reflexivo, y el estilo libre de academicismos, convierten la lectura de los ensayos en grata y enriquecedora en cualquiera de los casos. Desde los autores sobre los que Doctorow profesa un agrado más evidente, como Melville y Dos Passos, hasta los que observa con mayor ánimo crítico, como Harriet Beecher Stowe y W.G Sebald, a todos los trata con respeto y admiración. No podría ser menos en un libro que se presenta desde su introducción, firmada por el propio Doctorow, como una celebración del acto creativo.

 

E.L. Doctorow. Creadores, Ensayos escogidos 1993-2000. Roca Editorial. Barcelona. 2007

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: