Sobre “The Yiddish Policemen´s Union”, de Michael Chabon

marzo 12, 2008

Este libro no ha sido aún publicado al castellano, diréis algunos. Luego ¿por qué una reseña?No ha sido publicado pero seguro que lo será en breve. La traducción al catalán ya se encuentra en las librerías (El sindicat de policies jueus, Ara Llibres, 2008) y la editorial Mondadori viene publicando todo lo último de Chabon, luego es razonable esperar que pronto todos podamos disfrutar de esta novela. Tomaos, por lo tanto, esta reseña como un adelanto.

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Tras la Segunda Guerra Mundial una colonia de judíos se asienta en tierras cedidas por Estados Unidos en la costa de Alaska. Allí, a pesar del clima adverso, los conflictos territoriales con los nativos y los aires prepotentes de Washington, los judíos logran prosperar y convertir Sitka, la capital del territorio, en la ciudad que nunca habría llegado a ser de no haber sido por su presencia en ella. Pero la cesión es precisamente eso: una cesión, y al cabo de sesenta años el territorio debe retornar a las ansiosas manos del estado de Alaska, y entonces los judíos de Sitka volverán a encontrarse sin lugar donde vivir. Esta es la ucronía que sirve como decorado a The Yiddish Policemen´s Union. La novela arranca cuando faltan escasos meses para la reversión, el ambiente en Sitka es más que crispado y, mientras unos judíos se esfuerzan por lograr un permiso de permanencia y otros por encontrar un sitio adonde emigrar, los más devotos claman por el advenimiento de un mesías que preste alivio a su penosa situación. El detective Landsman, sin embargo, prefiere actuar como si nada de todo esto estuviera sucediendo. Prefiere languidecer en el hotel de mala muerte que tiene como domicilio y beber para no pensar ni en su futuro ni en su pasado, el cual incluye una turbulenta hoja de servicios y un matrimonio roto. Una noche el portero del hotel llama a su puerta. Ha encontrado un cadáver en una de las habitaciones. El fallecido resulta ser un joven judío en una situación casi tan penosa como la de Landsman. Alguien lo ha ejecutado mediante un disparo en la nuca. Landsman se lo toma como algo personal y decide hacerse cargo del caso, uno de los últimos de los que se ocupará antes de que su placa deje de servir para algo en Sitka. Pero lo que a priori parecía un ajuste de cuentas entre drogadictos toma un cariz muy diferente cuándo se descubre de quién es hijo el muerto y que a éste, en su niñez, se le atribuyeron varios hechos inexplicables que no pueden ser calificados de otro modo que de milagros.

A Michael Chabon le encantan el cómic y la literatura de los llamados géneros menores. Dio prueba de ello en Las asombrosas aventuras de Kavalier & Clay, donde noveló el alzamiento de la industria del cómic en Estados Unidos; en La solución final, donde adoptó la línea de las novelas de Sherlock Holmes; y en Gentlemen of the Road: A Tale of Adventure (inédita en castellano), donde reprodujo el estilo de los folletines pulp. Ahora le toca el turno al género negro.

El detective Landsman bebe de los protagonistas de la narrativa hard boiled. Una mitad de la aspereza de Dashiell Hammet, otra mitad del fatalismo de James M. Cain, un toque de Harry el Sucio y otro de Canción triste de Hill Street para actualizar un poco la receta. Es un tío duro que está de vuelta de todo, con una excesiva afición a la botella, con una evidente pulsión suicida, con un compañero mestizo (madre india y padre judío) que daría la vida por él y con un jefe que lo machaca y lo protege a partes iguales (y que además resulta ser su ex mujer). Sitúa a este personaje en el escenario antes descrito de un Sitka terminal y todos nos frotaremos las manos deseando ver lo que ocurre.

Sin embargo The Yiddish Policemen´s Union no es de las mejores novelas de Chabon. Está lejos de Kavalier & Clay y bastante más lejos de Chicos prodigiosos. Salta a la vista que el autor está empapado de literatura negra, pero aun así se encuentra lejos de dominar sus códigos. O quizás el intento de “hacer algo más”, de dar al texto un carácter más elevado, más allá del mero divertimento, es lo que lastra el resultado final. The Yiddish Policemen´s Union no es una novela negra propiamente dicha, ni una crítica a la sociedad actual (con ecos al 11-S) realizada a través de una ingeniosa ucronía. Se encuentra a medio camino de ambas cosas. Da la impresión de que Chabon no se ha atrevido a decantarse por una de las dos opciones y eso hace la novela doblemente frustrante. Hay otros defectos más concretos. Resulta poco verosímil que Landsman, en las horas posteriores al asesinato que investiga, se tope, más o menos por casualidad, con una serie de personajes a los que hacía largo tiempo que no veía y que poseen relevancia en la trama. También es forzada la claustrofobia del detective como disculpa para no explorar el lóbrego túnel que descubre en el sótano de su hotel. Si se hubiera aventurado por él al comienzo de la novela, la conclusión de ésta habría resultado mucho más directa. En los episodios de violencia (escasos) se echa en falta algo más de potencia y la subtrama del ajedrez (el asesinado había sido un niño prodigio de este juego) está cogida con alfileres. Por otro lado, la vinculación personal del protagonista con su caso resalta tardía y en exceso casual.

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Pero a pesar de todo lo anterior The Yiddish Policemen´s Union es una novela con cuya lectura se disfruta y que en absoluto puede considerarse un fracaso. Y es así precisamente porque Chabon es un buen novelista. Quizá no tiene destreza a la hora de tejer una trama detectivesca, pero sin duda sabe cómo captar la atención del lector. Al fin y al cabo (puede haberse dicho a sí mismo), cuando uno se enfrenta a una novela negra lo último que importa es la trama; lo mejor es dejarse llevar y empaparse del ambiente. Y en este caso los diálogos son ágiles y contundentes, en especial los de Landsman y su ex mujer (el mejor personaje de la novela); el ritmo nunca llega a decaer (salvo en las últimas páginas, donde experimenta cierto desinflamiento); todos los personajes poseen su punto de atractivo; y, en especial, el cronotopo donde se desarrolla la historia es tan original como sugerente, con esas bandas de mafiosos judíos, confidentes filipinos, policías escasos de recursos y presionados por Washington, jugadores profesionales de ajedrez y señales del advenimiento del mesías. ¿El resultado? Una novela que se lee con interés y agrado, para dejarse llevar.

Michael Chabon. The Yiddish Policemen´s Union. HarperCollins. New York. 2007

Michael Chabon. El sindicat de policies jueus. Ara Llibres. Badalona. 2008

Una respuesta to “Sobre “The Yiddish Policemen´s Union”, de Michael Chabon”

  1. […] nada tiene que ver con el imaginario del autor de Verdes valles, colinas rojas. Se trata de El sindicato de policía Yiddish, de Michael Chabon. Las dos novelas comparten un objetivo común: una renovación/ampliación de la […]

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