Sobre “No me dejes nunca”, de Jason

marzo 18, 2008

Sólo era cuestión de tiempo que un cómic se colara en esta sección, dedicada hasta ahora en exclusiva a las reseñas literarias. Aunque se trata de un cómic que posee una estrecha relación con la literatura.

Son varios los aspectos de la obra del autor noruego Jason (John Arne Saeteroy) que llaman la atención cuando uno abre por primera vez uno de sus cómics. El primero de ellos es la sencillez y claridad de su dibujo, de línea clara, heredero de la escuela franco-belga. Jason no emplea sombreados ni textos de apoyo; tampoco se rompe la cabeza con la perspectiva de las viñetas ni con la composición de la página. Por si fuera poco, sus personajes son animales antropomorfos, perros (o algo que se parece a los perros) y cuervos (o algo que se parece a los cuervos), principalmente. Y todos se asemejan mucho entre sí, hasta el punto de que en ocasiones resulta difícil diferenciarlos. Y todos poseen miradas vacías (sus ojos carecen de pupilas). Lo siguiente que llama la atención es, a pesar de todo lo dicho antes, lo expresivo y sugerente de su trabajo. Da gusto ver cómo Jason mueve a sus personajes por la página, cómo extrae el mayor provecho a los pequeños gestos, cómo dota de humanidad a sus animales parlantes y cómo (y ésta es a mi modo de ver una de sus mayores virtudes) se sirve de los silencios a la hora de narrar.

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Pero hay otros elementos sorprendentes. Y éstos se descubren cuando se procede con la lectura. Porque a Jason no le gustan las historias convencionales. Prefiere partir de un terreno cómodo y conocido y después desconcertar al lector con un giro inesperado, ajeno al decorado y tono inicialmente planteados. Pudimos comprobarlo en ¿Por qué haces esto? (publicado, al igual que No me dejes nunca, por Astiberri) donde combina el realismo sucio en la línea de Carver con el thriller al estilo de Alfred Hitchcock; y también en Low Moon (disfrutable por entregas en la edición digital de The New York Times), atípico western donde los duelos a revólver son sustituidos por partidas de ajedrez.

No me dejes nunca nos traslada al París de los años 20, donde Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, James Joyce y Ezra Pound luchan por abrirse camino. Salvo que en esta versión de la historia los mencionados artistas no se dedican a la literatura, sino a los cómics. Se reúnen en los cafés y asisten al salón de Gertrude Stein, pero no hablan de libros, sino de cómics. La primera mitad de este álbum (autoconclusivo) se encuentra dedicada a mostrar cómo es la vida cotidiana de Hemingway y compañía: sus charlas, sus paseos, sus problemas domésticos, sus dificultades para lograr el reconocimiento… El protagonista es Ernest Hemingway, quien no logra colocar sus historias en las revistas, sueña con viajar a Pamplona y busca alivio a los problemas en brazos de su esposa. Lo acompaña su amigo Fitzgerald, acosado por el alcohol y su inestable mujer, Zelda. A Joyce y a Pound las cosas no les van mucho mejor. Esta primera parte parece un remake abreviado de París era una fiesta, donde los momentos tiernos se alternan con los tristes y donde encontramos incluso la célebre anécdota en la que Fitzgerald confiesa a Hemingway el complejo que sufre por el escaso tamaño de su pene.

Claro que todo lo anterior es demasiado normal (a pesar de los animales parlantes y de los escritores reconvertidos en autores de cómics). En algún momento debía llegar el giro. Éste se produce a mitad de la historia. Hemingway está harto de no ganar dinero con su trabajo, desea dar una vida mejor a su familia, así que decide dar un atraco. Convence a sus amigos artistas para robar la recaudación de un combate de boxeo. Nos vemos así, de pronto, inmersos en una narración de género negro, en la línea de La jungla de asfalto y Crimen perfecto, con sus tiroteos, mujeres fatales y traiciones, y en la que alguno de los protagonistas encontrará la muerte sin haber llegado a escribir (dibujar) sus mayores obras. Esto sí que es darle la vuelta a una historia. Y a la Historia.

Jason. No me dejes nunca. Astiberri. Bilbao. 2008

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