Sobre “Desocupado”, de Lewis Trondheim

abril 22, 2008

Hacía mucho que no disfrutaba tanto con un cómic. Los motivos principales son la peculiar condición de cómic ensayo que posee Desocupado y los temas que aborda: el bloqueo creativo y el declive artístico.

En marzo de 2004, el dibujante y guionista francés Lewis Trondheim sufrió un bloqueo de varios meses. Para otros creadores un alto de esa duración no habría sido problemático, ni siquiera digno de mención, pero él había venido produciendo de modo frenético durante los catorce años anteriores, y la repentina sequía de ideas le llevó a plantearse una seria reflexión. Trondheim tenía la creencia de que los autores de cómic envejecen mal, que llegados a cierta edad su trabajo comienza a decaer, pierde calidad y repite una y otra vez las mismas fórmulas. También era de la opinión de que los casos de depresión eran más frecuentes entre creadores de cómics que en otras disciplinas. Y ahora, cuando está a punto de cumplir los cuarenta años, de pronto se queda sin ideas y ninguno de los proyectos ajenos que le proponen le resulta estimulante. ¿Habrá comenzado el declive también para él?

Como medio para responder sus interrogantes y, al mismo tiempo, para romper su paro creativo, Trondheim dio inicio a Desocupado, que podría definirse como un diario de su bloqueo. Trondheim se toma unas vacaciones, visita a colegas y viaja como invitado a salones del cómic en ciudades europeas. De paso entrevista a otros autores para averiguar su opinión sobre la vejez de los creadores de cómics. Recopila sus declaraciones y también numerosas anécdotas sobre autores clásicos, como Hergé (padre de Tintín), Uderzo (ilustrador de Astérix) y Edgar P. Jacobs (Blake & Mortimer). Las conclusiones que se pueden extraer de toda esta información son a menudo contradictorias y no hacen más que aumentar la confusión de Trondheim. Pero paso a paso logra ir poniendo ciertos puntos en claro. No desvelaré sus conclusiones finales, pero logró salir del bache. La prueba es que  hoy podemos disfrutar de este álbum.

Todo esto se muestra en Desocupado de forma ágil, amena y con un sentido del humor nunca reñido con la seriedad del tema tratado. Los autores con los que se entrevista aparecen retratados con el habitual estilo de Trondheim, bajo la forma de animales antropomórficos; un grupo de lectores actúa a modo de coro y hace descender a Trondheim de su divagaciones y volver al mundo real; bocetos de aeropuertos, paisajes campestres y de los jardines de los amigos con los que se aloja sirven a menudo como agradable fondo para sus reflexiones.

Son especialmente interesantes las comparativas entre el cómic, la literatura y el cine, y los efectos que estas disciplinas ejercen a la larga sobre sus autores. Los pensamientos de Trondheim trascienden el ámbito del noveno arte, pudiéndose aplicar a otras disciplinas, como cuando señala que los creadores de cómics suelen ser adolescentes solitarios que empiezan a dibujar y escribir para desarrollar un mundo donde ellos son los amos y señores, a la vez que para despertar la admiración de quienes los rodean. El problema radica en que llegados a cierta edad, que se podría ubicar entre los treinta y los cuarenta, pueden suceder dos cosas: que los autores se curen y desaparezca su introversión, y con ella su motor creativo, o bien que la introversión y el aislamiento persistan, siendo causantes de males como la depresión y el alcoholismo. Creo que lo mismo puede decirse sobre creadores de otro tipo.

El dibujo de Desocupado es más suelto que el de los álbumes oficiales, por así llamarlos, de Trondheim, con apariencia por momentos de borrador o bloc de notas, sin que esto vaya en su contra. En cuanto a la edición, mantiene el alto nivel de Astiberri. Sólo señalaría ciertos gazapos cometidos en la redacción del texto en castellano, como la dichosa confusión entre “deber” y “deber de”, errores de puntuación que vuelven confusas las frases donde aparecen, y algunas cosas más; faltas menores pero que habrían sido fáciles de eliminar y que afean un álbum de notable calidad literaria.

Lewis Trondheim. Desocupado. Astiberri. Bilbao. 2008

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