Sobre “La Reserva”, de Russell Banks

septiembre 10, 2008

Los lectores familiarizados con Russell Banks quizá se enfrenten con desconcierto a su última novela, si bien por culpa en parte de la engañosa sinopsis que figura en la contraportada de la edición española. El autor que ganó celebridad narrando las penurias de las clases bajas estadounidenses (tema sobre el que posee al menos dos obras maestras: Aflicción y Como en otro mundo) regresa con lo que a primera vista parece un homenaje a los melodramas del Hollywood clásico.

La Reserva narra el tormentoso romance entre Vanessa Cole, díscola heredera de un millonario, y Jordan Groves, célebre pintor, casado, de fuerte temperamento, amigo personal de John Dos Passos y muy preocupado por los reveses que está sufriendo el ejército republicano español. La acción se desarrolla en la Reserva Natural del Tamarack, en el noreste de Estados Unidos, privilegiado entorno donde sólo un selecto puñado de pudientes dispone de permiso para residir. Por otro lado, insertos entre capítulo y capítulo figuran unos breves flashforwards (y no flashbacks, como reza la sinopsis) en los que descubrimos a nuestros protagonistas a bordo del mítico zepelín Hindenburg (ella) y combatiendo como voluntario en la Guerra Civil Española (él). Si a todo lo anterior le sumamos algún momento tórrido, desengaños amorosos, unos toques de psicodrama y un sorpresivo crimen, se podría decir que el pastiche está completo.

Pero Banks es inteligente y, aunque salta a la vista que esta novela tiene bastante de divertimento, maneja bien los elementos escogidos y nunca llega a caer en el temido pastiche. El lector que sepa reconocer los guiños y juegos, y bucear bajo ellos, descubrirá que La Reserva entronca de forma directa con las novelas más representativas de Banks.

Y la primera pista de ello viene dada por el título. El autor dedica un buen número de páginas a describir su decorado y narrar la historia del mismo; una historia en la que poseen especial importancia los lugareños, habitantes de un pueblo vecino, personas que llevaban una vida sencilla pero sin carencias, pero a los que la Gran Depresión ha reducido a la condición de criados, camareros y guías de pesca de los dueños de las lujosas mansiones de la reserva. Situación que provoca no pocos resentimientos y tensiones. El conflicto social está servido. Esto ya suena más propio de Russell Banks.

El drama interpretado por Jordan y Vanessa no les afecta tan sólo a ellos y a su entorno próximo, sino que es el catalizador de un enfrentamiento más amplio. Los dos se mueven entre dos aguas; ella reniega (cuando le interesa) de su alta cuna, y él, aunque no hace buenas migas con los millonarios de la reserva, no duda en codearse con ellos (también cuando le interesa). Son dos piezas discordantes en el tablero de juego, y su intervención trae no pocas consecuencias.

Tales consecuencias alcanzan de lleno a Hubert St. Germain, personaje en que se individualizan los problemas y la personalidad de los deprimidos lugareños. Hubert, actualmente guía de caza y chico para todo de la familia Cole, se ve atrapado de lleno en el melodrama protagonizado por Jordan y Vanessa, que tratan de manejarlo a su antojo, cada uno haciendo uso de sus propias armas. Hubert, hombre sencillo y chapado a la antigua, verá puestos a prueba sus principios, que entran en claro conflicto con los de unas personas con unos intereses y una moral muy diferentes a los suyos. La resolución de tal conflicto constituye el verdadero centro de interés de la novela, así como Hubert (a priori un personaje secundario) es su verdadero protagonista (al menos, al nivel del subtexto), más allá de los momentos de pasiones desatadas, de los personajes cargados de glamour y las postales del imponente paisaje de la reserva.

Russell Banks. La Reserva. Bruguera. 2008. Barcelona.

2 comentarios to “Sobre “La Reserva”, de Russell Banks”

  1. No sé qué decir, Jon, soy seguidor de Banks y al finalizar “La Reserva” quedé un poco desconcertado. Me quedo con la envidiable elegancia de su prosa (pocas veces falla) y las magníficas descripciones de los lugares. Por lo demás no me parece una obra para recordar.
    P.D. si no has leído “Deriva continental” hazlo, la tengo junto a las dos que citas, “Aflicción” y “Como en otro mundo”
    Saludos

  2. jonbilbao said

    Es cierto que “La Reserva” puede calificarse como obra menor dentro de la producción de Banks, quien parece que se ha tomado cierto relajo a la hora de componerla, pero no por ello deja de ser un libro interesante y a tener en consideración.
    A mí también me gustó “Deriva continental”.
    Un saludo, Pepe.

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