Sobre “Vía Revolucionaria”, de Richard Yates

diciembre 18, 2008

No deja de sorprender el número de títulos que a diario llegan a las mesas de novedades de las librerías, pero tanto o más sorprende la cantidad de buenos libros escritos en otras lenguas que no son traducidos al castellano, o que lo fueron en algún momento y ahora resultan ilocalizables. A menudo la recuperación de alguno de estos títulos se debe a razones no directamente literarias, como la concesión de un premio a su autor (acabamos de comprobarlo con Le Clézio) o el estreno de una película basada en el libro. A este motivo se debe la reedición de
Vía Revolucionaria de Richard Yates por parte de Alfaguara (hay una edición de Emecé de 2003); en fechas próximas se estrenará una adaptación cinematográfica filmada por Sam (American Beauty) Mendes. En cualquier caso, todo motivo es bueno si permite disfrutar de una novela como ésta.

ryatesvintage

Richard Yates (1926-1992) recuerda a escritores como Ernest Hemingway y James Salter tanto por lo activo de su vida como por la robustez y elegancia de su obra. Yates combatió en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. A su regreso a Estados Unidos ejerció el periodismo y llegó a escribir discursos para el senador Robert Kennedy, al mismo tiempo que se iniciaba en la literatura con la escritura de relatos. En 1961 publicó su primera y más célebre novela, Vía Revolucionaria (Revolutionary Road).

A mediados de los años 50 Frank y April Wheeler viven en uno de los suburbios que proliferan a las afueras de Nueva York, más concretamente en una calle llamada Revolutionary Road. Él tiene un trabajo kafkiano en una oscura empresa que fabrica calculadoras electrónicas y ella es ama de casa. Tiene dos hijos y una casa que casi todos sus vecinos consideran muy aceptable. Los dos rondan la treintena pero se sienten viejos. Ella estudió arte dramático y le habría gustado llegar a ser actriz. Él no sabe bien lo que le gustaría hacer pero sí sabe que no quiere envejecer en su triste trabajo.

La novela arranca con el estreno de una versión de El bosque petrificado interpretada por vecinos de Revolutionary Road. April encarna a la protagonista. La función es un desastre. La falta de profesionalidad de los actores salta a la vista desde la primera escena. Ni siquiera los esfuerzos de April por levantar la obra logran algo, y pronto ella también se sume en la mediocridad general. La metáfora está clara. La vida de los vecinos de Revolutionary Road es una farsa, un montaje. Pero ni siquiera son capaces de actuar bien. Esa noche April sufre una crisis. Al día siguiente ella y Frank se sientan a hablar y toman una decisión. Están a comienzos de la primavera; en cuanto termine el verano harán las maletas y se mudarán a París con los niños. Allí reiniciarán su vida tratando que se parezca a como esperaban que fuese cuando estaban en la universidad. El resto de la novela abarca los meses restantes hasta el final del verano y la intriga se basa en si al final se van o no.

Esta breve sinopsis basta para enmarcar Vía Revolucionaria en ese género literario que podríamos llamar de «insatisfacción suburbial», popularizado por John Cheever y que desde entonces no ha dejado de recibir aportaciones (Véase La tormenta de hielo de Rick Moody o Juego de niños de Tom Perrotta). La novela de Richard Yates, sin embargo, posee una fuerte personalidad que la aparta de la poderosa referencia Cheeveriana. Los personajes, apenas un puñado, están sobria pero magníficamente trazados y la trama nunca pierde tensión. Quizá sea éste el mayor mérito de Vía Revolucionaria: sacar un partido inesperado a un planteamiento sencillo y a unos personajes a priori anodinos, exprimirlos al máximo, convertirlos en sorprendentes sin que dejen de ser verosímiles. Los obstáculos y giros que sufre la vida de los Wheeler desde que toman su repentina decisión no dejan de sucederse. Todo en esta novela resulta sobrio a la vez que frenético. No hay fiestas al borde piscinas, ni reuniones de la alta sociedad, ni actores de Broadway, al estilo Cheever. Ni falta que hace. Los encuentros de los Wheeler con sus vecinos se convierten en duelos apenas velados en los que el autor del comentario más ingenioso o el mensajero del último cotillero se convierte en el ganador. Los bostezos y los gestos de aburrimiento se temen como enfermedades contagiosas. No resulta extraño que Frank y April quieran largarse de allí. Richard Yates es consciente de que tanto el escenario como los personajes predisponen al lector contra ellos, por eso no concede a éste un momento de respiro, juega con su rechazo y su curiosidad. La historia nunca decae. Ni siquiera cuando a los dos tercios del libro ya vemos claro si los Wheeler se irán a París o no. Para entonces la novela ha cobrado tal inercia que no puede dejar de leerse.

Richard Yates. Vía Revolucionaria. Alfaguara. Madrid. 2009

NOTA

Si esta reseña va ilustrada con la portada de la edición de Vintage no es porque no haya podido encontrar otra, sino porque la de Alfaguara es, sencillamente, aburrida. Por no decir algo peor. En ella vemos a una mujer, de espaldas, caminar por la cuneta de una carretera que atraviesa un paisaje nevado. Vaya. Pero si resulta que la novela se desarrolla en primavera y verano. Y si resulta que el personaje principal es masculino (la trama gira principalmente alrededor de Frank Wheeler). Al menos hay una carretera… y como el título es Revolutionary RoadRoad, carretera, vía… En fin. Esto no hace sino confirmar una vez más la desidia que las llamadas editoriales «grandes» ponen a la hora de escoger sus portadas: leemos el título del libro, tiramos de base de datos de imágenes y cuando alguna ilustra, más o menos, éste pues ya está. Para qué seguir buscando.

13 comentarios to “Sobre “Vía Revolucionaria”, de Richard Yates”

  1. gorocca said

    Ciertamente interesante.
    Saludos!

  2. Ismael MB said

    La eterna duda: ¿ver la película primero, o leer el libro primero? (Esta duda sólo se plantea cuando las películas prometen calidad, claro, como la de Sam Mendes)

    Por cierto, El hermano de las moscas también podría adscribirse al género de “insatisfacción suburbial”, creo.

    saludos,

  3. jonbilbao said

    Hola, Ismael. No sé cómo estará la película, aunque siendo de Mendes seguramente será o estupenda o brillante. Pero sí estoy seguro de que el libro es muy recomendable.
    Y en cuanto a si El hermano de las noscas entra dentro de ese género de “insatisfacción subirbial” (me suena fatal(tendrías que haberle buscado otra denominación)) supongo que sí, en parte. La otra parte es una persona que se transforma en insectos.
    Un saludo.

  4. Ismael said

    Hola Jon,
    He llegado a este blog por tu entrada de Soon I will be invincible, cuya cubierta en lengua inglesa (no la que tu ponias sino otra) es magnifica. Y resulta que, hablando de cubiertas me encnetro con esa mencion a la de Revolutionary Road. Me gusta que hagas esa critica, yo pienso lo mismo. El diseño editorial parece de capa caida entre nosotros – pese a que haya honrosas excepciones – por lo que te invito a que eches un vistazo por aqui:
    http://nytimesbooks.blogspot.com/2008/11/my-favorites-of-2008.html
    Un saludo,
    Ismael

  5. Ismael said

    Me autocorrijo. He seguido leyendo el blog y veo que ya conocias la pagina. Siento la metedura de pata…

  6. Ciertamente es un gran libro. Yo también llevaba tiempo buscándolo. Tienes razón en todo lo que dices, incluido lo de la portada. Me sorprendió lo directo que es Yates para mostrarnos la infelicidad de los personajes. Sin miramientos, sencilla y llanamente: la infelicidad nunca es romántica, es horrible. EL libro está tan desprovisto de “artificios” que la historia nos sorprende por su sinceridad. Ya he pedido a los USA The Easter Parade.
    Saludos

  7. jonbilbao said

    Alfaguara tiene anunciado un título más de Yates para 2009. Más allá de eso, creo que tendremos que hacer lo mismo que tú y hacernos con los libros en inglés. Demos gracias a Amazon por su existencia.
    Un saludo.

  8. […] historia no cuenta nada que no hayamos visto varias veces. Pero partiendo de la conocida novela de Richard Yates, Mendes consigue trascender la reflexión original para sumergirnos en esa […]

  9. Pablo Chul said

    Buenas.
    Te invito a mi blog de lecturas http://comounametafora.blogspot.com , donde escribí un pequeño post sobre Yates (en octubre de 2008) con algunas reflexiones sobre el conjunto de su obra.
    Saludos.
    Pablo Chul

  10. jonbilbao said

    Hola, Pablo. Tienes un blog estupendo. Va directo a mi lista de favoritos.
    Un saludo.

  11. María said

    Tan sólo una apunte Jon: la portada de “Emecé” (Planeta, 2003) se adapta bastante bien a todas las apreciaciones que haces en tu reseña y no sé si la conoces; se trata del detalle de una fotografía de Kurt Hutton y muestra a una pareja de espaldas, acodados en la barra de un café. Ni he visto la película ni he leído el libro pero, ronda por mi casa (es mi madre quien le está dedicando su tiempo libre últimamente) y no he podido evitar fijarme en la portada.
    Ganas me despiertas de acecarme a la historia, una vez leídos tus comentarios…
    Un saludo.

    María.

  12. Richard Yates (1926-1992)

    COSAS POSITIVAS
    Me parece magistral el modo de contar el mundo interior de los personajes. Yates tiene una manera de exhibir la intimidad de los demás que casi te produce pudor mirarla, como un poco de vergüenza de asistir a cosas que no son para otro. Aplica una especie de resonancia magnética al cerebro y nos muestra todo, hasta las conversaciones que anticipan los personajes. Ciertamente el estilo es a veces algo pomposo, casi demasiado perfecto, pero las herramientas narrativas de este escritor son de primera calidad. Veo ecos de Sinclair Lewis (Babbit) y de Bellow.

    COSAS NEGATIVAS
    La historia es demoledora. El matrimonio, la amistad, el trabajo, todo es para ellos un aburrimiento, no tienen metas. La vida les está pasando de largo, se sienten superiores y especiales, quieren salir de la mediocridad que les rodea. Materializan esto en querer irse a Europa. Como si el problema fueran las circunstancias. Reniegan del sentimentalismo optimista y facilón de la sociedad norteamericana, lacra que consideran más perniciosa que el ánimo de lucro y la pérdida de valores espirituales. Se asfixian en la vaciedad irremisible que ven fuera de ellos. Son contradictorios pues ellos mismos no hacen más que dejarse llevar por sus sentimientos o la pulsión del momento, a la hora de plantearse el aborto o el adulterio.

    Particularmente he apreciado mucho el estilo pero la historia no evoluciona mucho desde la mitad de la novela. Sólo quedan por conocer desde entonces los detalles del desastre. Conclusión, en conjunto, no me parece una novela del todo redonda, a pesar de sus aciertos.

  13. Yo he leido primero el libro y casi inmediatamente he visto la película y me ha sorprendido la enorme diferencia entre ambos pese a mantener la fidelidad en un porcentaje banstante alto. Durante casi todo el libro tenemos la perspectiva de Frank, su mundo interior, sus “maquinaciones” para “salir ganando”, su miserable (a mi entender,claro) forma de comportarse con su mujer. Sólo al final vemos parte de la perspectiva de April así como los devastadores efectos que en ella causa su marido.
    En la película se cambian cosas que influyen en la atribución de responsabilidades a los personajes. Frank no parece tan “falso”, April le cuenta su embarazo mucho más tarde que en el libro y no se aprecia cómo Frank intenta utilizar el embarazo para no irse a Francia. En la película no aparecen los problemas de Frank respecto a la formación de su propia masculinidad, incluso cambia la forma de liarse con la compañera de trabajo siendo así que en el libro queda claro que es él quien la seduce y en la película casi parece al contrario. No se lo que han pretendido pero han “americanizado” el argumento.
    En lo que sí estoy de acuerdo es en la interpretación de Kate. Me parece estupenda.
    Un saludo.
    Mª Nieves.
    ¡ah! Yo también tengo un blog y tengo apartados de libros y películas recomendados. Un poco abandonados últimamente pero… that’s life!

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