Un artículo en ABC.es acerca de Bajo el influjo del cometa y una entrevista en el programa de radio  Pompas de Papel, con el siempre agudo Félix Linares.

Chihuahuas

mayo 19, 2010

Columna publicada en Deia el 19 de mayo de 2010.

¡Alerta! El área metropolitana de Los Ángeles sufre una invasión de perros chihuahua abandonados. El que hasta ayer era el complemento más chic e interactivo de los epígonos de Paris Hilton vive horas bajas. Se acabaron las visitas a los clubes de moda, se acabaron los posados en los photocall acompañando a sus dueñas, se acabaron las visitas a veterinarios especializados en mascotas tamaño bolso. Puesto que sus dimensiones están en el límite de lo que un inodoro puede tragar, los chihuahuas no siguen los pasos de los míticos cocodrilos neoyorquinos, sino que acaban, sin más, abandonados en la calle. Me imagino a la pija de turno trotando sobre sus stilettos, de regreso a un descapotable, después de atar a su mascota a una señal de stop en un cruce remoto.

La Protectora de Animales achaca esta ola de abandonos a la crisis. Los chihuahuas son pequeños, pero no por eso requieren pocos cuidados. El recorte de gastos al que se ven sometidas las familias obliga a prescindir de los perritos. Es una explicación comprensible… hasta cierto punto. Resulta difícil creer que la crisis haya afectado a la high society angelina hasta el extremo de tener que deshacerse de sus miniperros para evitar un gasto que es el chocolate del loro. Me temo que muchas mascotas acaban en la calle por la sencilla y frívola razón de que han pasado de moda. Abandonarlas por el gasto que representan es criticable. Hacerlo porque ya no gustan, porque están out, es despreciable.

Pero las cosas no van a quedar así. Los perros repudiados se están organizando. Todas las noches se reúnen en un oscuro callejón de Los Ángeles y corean las arengas de un chihuahua anciano y tuerto, de lomo encorvado y voz ronca. Éste les recuerda que el perdón es cosa de humanos. Les pide que no olviden los collares de diseño que atenazaban sus cuellos, ni los nombres ridículos. Les asegura que la venganza será terrible.

Le echaremos de menos. Esté donde esté, espero que haya espadachines, bellas damas y gigantescas criaturas verdes.

Aquí, el texto escrito por Juan Carlos Márquez para la presentación en Madrid de Bajo el influjo del cometa.

Entrevista en Koult

mayo 4, 2010

Entrevista en Koult con motivo de la publicación de Bajo el influjo del cometa.

Siglo XXI

mayo 4, 2010

Ya en las librerías:

 

La editorial Menoscuarto presenta la antología Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual, de Gemma Pellicer y Fernando Valls.

En el libro se recogen relatos de Pilar Adón, Pablo Andrés Escapa, Jon Bilbao, Ernesto Calabuig, Matías Candeira, Carlos Castán, Cristina Cerrada, Pepe Cervera, Fernando Clemot, Óscar Esquivias, Patricia Esteban Erlés, Ignacio Ferrando, Víctor García Antón, Esther García Llovet, Daniel Gascón, Cristina Grande, Ismael Grasa, Irene Jiménez, Juan Carlos Márquez, Berta Marsé, Ricardo Menéndez Salmón, Lara Moreno, Manuel Moyano, Miguel Ángel Muñoz, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Hipólito G. Navarro, Elvira Navarro, Andrés Neuman, Ángel Olgoso, Jesús Ortega, Julián Rodríguez, Javier Sáez de Ibarra, Miguel Serrano Larraz, Berta Vias Mahou y Ángel Zapata.

De la contracubierta:

El nuevo siglo nos ha traído, junto con la aceleración de la historia, una nueva hornada de escritores de relatos. Si el cuento español parecía haber gozado hasta hoy de una mala salud de hierro, Internet se ha convertido en uno de sus canales básicos de difusión, permitiéndole llevar una dieta sana y transformándose en su alimento bio, al tiempo que le insuflaba vitalidad y aumentaba su público. Los lectores que se pregunten cómo es el cuento actual en nuestro país pueden encontrar respuesta en las treinta y cinco historias atractivas y amenas aquí recogidas. Esta antología de cuentos de estéticas muy diversas, que van del realismo a lo fantástico, da buena muestra de la ambición y el vigor con los que hoy se cultiva la narrativa breve española.

Materia prima

mayo 2, 2010

Columna publicada en Deia el 28 de abril. 

Siempre me hacen sospechar los que predican el irremediable declive de nuestra sociedad. Para ello enarbolan el argumento de que todo tiempo pasado fue mejor. Antes no había tanto fracaso escolar. Antes los jóvenes respetaban más a sus mayores. Antes éramos más cívicos. Antes el agua del grifo sabía mejor. Nuestros padres nos lo dicen a nosotros, nuestros abuelos se lo dijeron a nuestros padres y así sucesivamente. Los neandertales debían de tener una educación y una calidad de vida insuperables.

Antes se escribía mejor. Esta es otra queja habitual. En este caso los profetas del desastre no dudan en señalar a un culpable: Internet. Los emails, los blogs, los chats… están consiguiendo que la gente escriba de forma cada vez más atroz. Sin signos de puntuación. Sin mayúsculas. Usando sólo los signos de cierre en exclamaciones e interrogaciones. Sin comprender la diferencia entre deber y deber de.

No estoy de acuerdo. La mayoría de la gente siempre ha escrito mal; ya fuera por carecer de la formación adecuada o porque en su vida cotidiana no necesitaba la escritura, salvo para redactar la lista de la compra y poco más. Internet sólo nos ha hecho más conscientes de ello. Ahora nos topamos con mucha mayor frecuencia con textos de personas no habituadas a escribir. Y tienen errores, es cierto. Pero también lo es que gracias a Internet mucha gente ha perdido el miedo a la palabra escrita. Eso de escribir ya no es sólo para empollones y poetas atormentados. Los más jóvenes han descubierto en la escritura una forma de comunicación que responde a sus necesidades. Ha dejado de ser sólo una parte tediosa de las tareas escolares. No se avergüenzan de escribir. Se ha roto una barrera importante. El siguiente paso es el perfeccionamiento, que algunos darán y otros no. Pero de nada sirven la ortografía y gramática si no hay una materia prima sobre la que trabajar.