Más que hiperrealismo

diciembre 19, 2007

Las piezas que forman la colección Naturalezas Digitales (Proyecto de escultura digital), obra de Iñigo Bilbao, sobrecogen al primer golpe de vista. Una cabeza de cerdo cuya plácida expresión hace pensar más en el sueño que en la muerte; y junto a ella, un cráneo del mismo animal; una pelvis de flamenco pasmosa por su elegancia (como si las líneas exteriores del ave consistieran en una proyección de lo que se alberga en su interior)… Un total de seis esculturas hiperrealistas, modeladas en resina fotosensible blanca y que pueden admirarse en la Sala Cultural Cajastur Monte dePiedad de Gijón.

Sus domesticus, 2006

Una vez superada la impresión inicial, conocer el proceso mediante el que las piezas han sido elaboradas hace aumentar, aún más, el interés de las mismas. La intención del autor al acometer el presente proyecto fue la de investigar las capacidades artísticas de las nuevas herramientas de prototipado, o modelado digital; lo que de una forma accesible se puede denominar “impresoras en tres dimensiones”. El uso de tales herramientas se ha visto limitado hasta el día de hoy a los campos de la ingeniería y la medicina, concretándose su aplicación artística en un puñado de experimentos tan limitados como interesantes. Tratando de huir de los tecnicismos, la utilidad fundamental de los equipos de prototipado es la de traducir al mundo físico un modelo que hasta entonces residía en un entorno virtual, rompiendo así la barrera entre ambos medios.

Cada una de las piezas de Naturalezas Digitales fue creada mediante herramientas informáticas. Tomando como referencia modelos físicos y empleando software 3D, el autor tejió en su ordenador mallas digitales que los reproducían. A continuación, tales mallas fueron tratadas con diferentes tipos de software con el fin multiplicar sus divisiones y, de ese modo, su grado de detalle. Una vez concluido el procesado de la malla (reproducción virtual del modelo físico) llega la hora de que salte al entorno tridimensional, donde podrá entrar en contacto (literalmente) con el espectador. De ello se encarga un equipo de prototipado que procede a la solidificación, capa por capa, de una resina fotosensible mediante un haz de láser de frecuencia y potencia específicas.

bos_taurus_03.jpg 

Bos taurus, 2006 

Al margen de su peculiar modo de creación, gran parte del atractivo de las piezas radica en su estilo cien por cien naturalista, radicalmente opuesto a las geometrías abstractas en las que “lo digital” nos hace pensar. Las esculturas de Naturalezas Digitales, tiene su fuente de inspiración en los bodegones clásicos, o naturalezas muertas. Tal decisión tiene como objetivo la comparación, de igual a igual y sin artificios, de la producción digital con formas de creación consolidadas y reconocidas, como son la pintura y la escultura, además de la reivindicación de las capacidades artísticas de las herramientas utilizadas.

Nos enfrentamos, en definitiva, a una forma de creación que no se limita a servirse de las enormes posibilidades de entorno virtual para reproducir, a un nivel hiperrealista, un modelo físico, sino que es capaz a continuación de introducir tal reproducción en nuestro entorno, de hacer real lo hiperreal.

Naturalezas Digitales (Proyecto de escultura digital), Iñigo Bilbao, Sala Cultural Cajastur Monte de Piedad, Gijón, hasta el 19 de enero de 2008

Anuncios

            Tras visitar la exposición (tiernas) criaturas, de la artista australiana Patricia Piccinini, que estos días se puede ver en el ARTIUM de Vitoria, tan sólo hay un comentario negativo que puedo dedicarle: ojalá la exhibición contara con mayor número de obras.

            Son varios los aspectos que sorprenden en (tiernas) criaturas. En primer lugar, la soltura con que Piccinini salta de la escultura a la fotografía, y de aquí a la videoinstalación, para luego pasar al dibujo, en cada caso con resultados admirables; y en segundo lugar, y por encima de todo, la combinación de asombro, ternura e inquietud que sus muy diferentes trabajosdespiertan.

Still Life with Stem Cells, 2002

            La artista juega a deformar la realidad, penetrando en muchos de los casos en el terreno de la ciencia ficción con el objetivo de poner a prueba nuestra capacidad de tolerancia. Nos encontramos así, por ejemplo, con una fotografía de gran formato que muestra a un grupo de personas observando una carrera de coches desde el exterior de la valla del circuito, y mezcladas entre ellas, varias criaturas con un aspecto a medio camino entre los monos y los lemures, que miran también la competición sin que a nadie parezca llamarle la atención su presencia. Se podrían citar otros ejemplos: los dibujos a grafito de bebés conviviendo con seres que recuerdan a roedores, aunque a todas luces fantásticos; o la moto Vespa biomecánica que tiernamente se inclina hacia su hijo recién nacido.

Es en la disciplina de la escultura donde el trabajo de Piccinini posee un mayor impacto, y en particular en las reproducciones hiperrealistas de las criaturas fantásticas que pueblan sus fotografías y dibujos. En obras como The Young Family y Still Life with Stem Cells la artista emplea cabello humano, látex y silicona, entre otros materiales, con los que obtiene unos resultados que invitan a detenerse largamente en la observación. Poros en la piel, vesículas, uñas astilladas, algo que recuerda a las bolsas marsupiales… Los detalles son innumerables y el acabado, brillante. A fin de lograr un efecto de contraste, Piccinini a menudo muestra a sus (tiernas) criaturas en compañía de tiernas criaturas: niños igualmente hiperrealistas en actitudes íntimas, amigables y chocantes.

Tras estas obras se halla una crítica a temas controvertidos hoy en día y que lo serán aún más en el futuro: la clonación, la alteración genética, la reproducción asistida, el uso de órganos animales en los trasplantes, la hibridación entre lo biológico y lo tecnológico… En definitiva, un trabajo que combina trasfondo y minuciosa elaboración, seriedad y originalidad, invitación a la reflexión y sentido del espectáculo. No hay que perdérselo.

(tiernas) criaturas, Patricia Piccinini, ARTIUM, Vitoria, hasta el 27 de enero de 2008