IV Premio Xatafi-Cyberdark

octubre 23, 2009

Así da gusto empezar la mañana. Me comunican que mi novela El hermano de las moscas ha recibido el IV Premio Xatafi-Cyberdark al Mejor Libro de Ficción Español, ex- aequo con El mapa del tiempo de Félix J. Palma. 

Me gustaría dar las gracias a los miembros del jurado y la enhorabuena a Félix y a los ganadores enlas demás categorías (incluido el difunto e insuperable J.G. Ballard, esté donde esté).

Adjunto la nota de prensa facilitada por la organización.

GANADORES  IV PREMIO XATAFI-CYBERDARK DE LA CRÍTICA DE LITERATURA FANTÁSTICA
 
El jurado compuesto por Lola Coll, Alfredo Lara, Juan Manuel Santiago, Mariano Villarreal y Arturo Villarrubia (donde ha ejercido Alberto García-Teresa de secretario sin voz ni voto) ha decidido conceder el IV Premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica a las siguientes obras:
 
Libro de ficción español (ex-aequo):
El mapa del tiempo, de Félix J. Palma (Algaida)
El hermano de las moscas de Jon Bilbao (Salto de página)
 
Cuento español:
“Mosquitos”, de Marc R. Soto (en Marc R. Soto, El hombre divergente, AJEC)
 
Libro de ficción extranjero:
El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon (Mondadori)
 
Cuento extranjero:
“El índice”, de J. G. Ballard (en J.G. Ballard, Fiebre de guerra, Berenice)
 
Iniciativa editorial:
Francisco Arellano, por Biblioteca del Laberinto
 
Los ganadores se  han hecho públicos la noche del jueves 22 de octubre, dentro de la Gala de las Letras del Festival Getafe Negro 2009.

Me alegro mucho de anunciar que El hermano de las moscas está entre las novelas finalistas al premio Celsius, que concede la Semana Negra de Gijón. Los demás finalistas y premios son los siguientes:

  • Premio Celsius 2009 a la mejor obra de ciencia ficción o fantasía
    • El hermano de las moscas, Jon Bilbao
    • El abismo en el espejo, Rodolfo Martínez
    • Rojo alma, negro sombra, Ismael Martínez Biurrún
    • El mapa del tiempo, Félix J. Palma
  • Premio Hammet 2009 a la mejor novela policiaca
    • Adiós, princesa, Juan Madrid
    • ¿Dónde estás, alacrán?, Jorge Moch
    • El cielo llora por mí, Sergio Ramírez
    • 77, Guillermo Saccomano
    • Niños de tiza, David Torres
  • Premio Espartaco 2009 a la mejor novela histórica
    • Península, península, Hernán Lara Zavala
    • Salamina, Javier Negrete
    • El país de la canela, William Ospina
  • Premio Memorial Silverio Cañada 2009 a la mejor primera novela
    • A buenas horas, cartas de amor, Victor Andresco
    • Y punto, Mercedes Castro
    • Conducir un tráiler, Rogelio Guedea
    • Sé que mi padre decía, Willy Uribe
    • A timba abierta, Óscar Urra
  • Premio Rodolfo Walsh 2009 a la mejor obra de no ficción policiaca
    • La mala vida, Carles Quílez
    • La reina del Pacífico, Julio Scherer

Entre los nombres de esta lista, me alegra especialmente ver a Óscar Urra, compañero de editorial, y a Willy Uribe, compañero de charlas literarias. Enhorabuena a ellos y a todos los demás.

Más información en la web de la Semana Negra de Gijón.

Después de un poco de retraso, por fin ha aparecido el sexto número de la revista Paralelo Sur, que al igual que el anterior está dedicado a la nueva literatura española. En él aparece la siguiente reseña de El hermano de las moscas, firmada por José Ángel Gayol.

Un hombre se convierte en un enjambre de moscas. Durante el periodo de trasformación se queda al cuidado de su hermano y de su cuñada. Tiene una sobrina que le adora. Una asistente muy curiosa y particular. Una refinería de petroleo. Una comunidad de burgueses adinerados, con coches de alta cilindrada, amantes, sueños pasajeros y vidas marcadas por el ascenso social. En este entorno, bajo la sombra de Kafka, Jon Bilbao nos presenta su primera novela, una feliz acontecimiento plagado de logros.

Desde la estilística más depurada, con frases cortas y contundentes, precisas, duras en ocasiones, certeras siempre, diálogos inteligentes y buena dosis descriptiva, Jon Bilbao nos habla de ese mundo subterraneo, que olvidamos a menudo, llamado cotidaniedad. El autor asturiano describe a la perfección el día a día de todos nosotros. El vehículo es una familia acomodada que sufre el terremoto de una extraña enfermedad (¡la metamorfosis de un hombre en un enjambre de moscas!), aunque el tema subyacente de la historia consiste claramente en la narración del tejido relacional entre Grego (el hermano díscolo que vuelve de Tailandia padeciendo una escalofriante mutación) y Héctor (el hombre hecho a sí mismo, términos tan admirados hoy día, que tiene una familia exquisita, un buen trabajo y un respeto y consideración social crecientes).

La bipolaridad entre ambos opuestos crea una fuerza de atracción y oposición entre ellos, y también el resto de miembros de la familia, muy especialmente la mujer de Héctor, que se ve en cierta modo desplazada de esa relación peculiar que tienen los dos hermanos.

Héctor, por su parte, comienza a vencer los miedos que la vida de Grego supone en su esquema mental, porque la historia de El hermano de las moscas es la historia de los miedos de nuestros días. Grego representa las incertidumbres, lo desconocido, la muerte como hecho real, todo aquello que apartamos de nuestras vidas, desterrándolo al olvido, pensando que la táctica del avestruz puede ser válida contra un destino que siempre nos alcanza. Los valores que se inculcan en el mundo occidental, fruto de una aculturación permanente, a través de la familia y de los medios de comunicación, de un estado filosófico que inspira nuestro proceder diario, una ética de la “felicidad por obligación” que lleva a la angustia inevitable cuando no se logran los objetivos que la propia sociedad impone como irrenunciables.

Grego es la abominación, la cara oculta de la Luna, el reverso que nuestra existencia no puede hacer desaparecer, a pesar de las distracciones, los infinitos mecanismos de ocio, las drogas, la absorción de un trabajo demoledor y alienante… La reflexión que encierra la novela de Jon Bilbao no se cifra en la posibilidad de un hombre convertido en enjambre de moscas. Las razones son elementos secundarios. Lo principal, el hielo sumergido de ese iceberg que citaba Hemingway para ejemplificar la función del relato, es la dura, consistente, inevitable certeza de nuestras limitaciones. ¿Cuál es el camino que queremos seguir? ¿Dinero? ¿Respeto social? ¿O simplemente vivir con todas las consecuencias? El protagonista de El hermano de las moscas es la Vida. Con mayúsculas. Y Jon Bilbao la describe con aliento, elegancia, y simpleza no reñida con profundidad.

Prosa limpia, buenas bases narrativas, conocimiento del oficio, y atención inteligente a los detalles. En definitiva, calidad.

Pedro Jorge Romero ha publicado en su blog una reseña de El hermano de las moscas, de la que adjunto tan solo un fragmento:

La lectura es muy ágil y el resultado final da que pensar. Quizá sea una obra sobre lo fácil que es ocultar lo extraño y diferente (…) bajo el manto de la más absoluta normalidad.

O quizá no.

Gracias, Pedro.

Lo que sigue es la reseña de El hermano de las moscas aparecida ayer en El Crítico y firmada por Álex Ingrisano.

LOS DEMÁS Y LAS CIENCIAS NATURALES

“El Hermano de las Moscas”, Jon Bilbao. Ed. Salto de Página. 374 pags.

Héctor tiene un buen trabajo, una mujer guapa y una vida ordenada. El día que va a nacer su primera hija, su hermano Grego se presenta por sorpresa en su casa. A la mañana siguiente, Grego ha desaparecido. En su lugar un enjambre de moscas ocupa la habitación de invitados. Atendiendo a una corazonada, Héctor no se deshace de ellas, sino que las alimenta y las cuida. Diez días después, Grego reaparece en la habitación; las moscas se han desvanecido.

Han pasado apenas 40 páginas del libro.

“El Hermano de las Moscas”, primera novela de Jon Bilbao, nos presenta un argumento que homenajea sin disimular a Kafka. Gregorio aquí no es un comercial, aunque sí un viajero compulsivo, y el tratamiento de las relaciones familiares y laborales tiene algún eco de la “Metamorfosis”, aunque beba más de la exploración carveriana de lo cotidiano que de la obra del autor checo. Pero no son estos los rasgos que sorprenden más al lector, sino más bien todo lo oculto que hay en la novela, que presenta un juego fascinante con la presencia de lo animal en el mundo de los humanos. Se suceden las inquietantes apariciones de cabras, murciélagos, perros y hasta una ballena. Graniza. A Héctor le cae un rayo. Estos fenómenos sin explicación irrumpen en la cotidianeidad y modifican la existencia de los personajes.

La acción se sitúa en una urbanización sacada de una película de David Lynch. Uno de esos lugares donde a veces hay accidentes, a veces muere alguien o alguien es violado. Lo salvaje rodea la organizada comunidad donde vive la familia de Héctor. La rodea, y a veces la penetra momentáneamente y es repelido. Grego está aparentemente moribundo, pero Héctor, después de dedicarle innumerables atenciones, sólo quiere irse a una cena con su mujer y unos amigos. No llegamos a acostumbrar a estos acontecimientos, que planean sobre la narración en forma de brevísimos episodios. Una mujer enloquece y denuncia la aparición de ectoplasmas en su casa. Otra vez las apariciones, en las que el autor no se recrea individualmente. Con frialdad, las narra y se deshace de ellas. Se acumulan sin que nos demos cuenta.

Es raro que una primera novela huya tanto del adorno. Uno recuerda a Miles Davis, que cuantos más años tocaba, menos notas necesitaba. Mientras que ésta suele ser una evolución en el tiempo, Jon Bilbao parece escribir como si no tuviera nada que demostrar, como si llevara años publicando novelas de calidad. Y es ésta una de las principales virtudes de su libro. El uso de un lenguaje simplificado al máximo, que deja que la escritura descanse sobre la observación y el detalle, oculta el hecho de que estamos leyendo una novela tan extraña. Sin florituras, Jon Bilbao nos sumerge en una situación desquiciante, donde todas las opiniones que nos vamos formando a lo largo de la lectura se quedan pequeñas. En un momento, Héctor se pregunta si su familia no estará loca: “Una vez que Grego volvía a ser Grego, no quedaba rastro de las moscas. / Sí, la suciedad. / Pero tampoco la había visto nadie. / Quizá limpiaban un refugio limpio. Un refugio levantado para nada. / Héctor ni siquiera podía estar seguro de eso.” Los episodios, en apariencia deshilachados, se hilvanan mediante una coherencia interna que no podemos llegar a explicar del todo. Jon Bilbao enriquece el texto buscando cualquier punto de vista (un hámster) y recurso (à la Moby Dick, con citas de Plinio el Viejo incluidas), y con ellos hace avanzar la narración, manteniendo siempre un tono uniforme y provocando una sensación que oscila entre la fascinación y el asco.

Al principio de la novela, una tortuga con una cruz naranja pintada en el caparazón irrumpe en el jardín de Héctor. Grego queda vagamente disgustado. Más adelante, las puertas se abren “con un zumbido”. No estamos a salvo. Pero, ¿qué es exáctamente esta presencia que denominamos “salvaje”? El libro no ofrece respuestas, pero sí da un repertorio de preguntas que merece la pena hacerse. ¿Es lo salvaje deforme? ¿Es sólo deforme para nosotros, o es la civilización una deformidad de lo natural? En un episodio intenso, los habitantes de un pueblo quieren asesinar a una cabra que ha nacido deformada. No podemos evitar preguntarnos si los bárbaros no son quienes pretenden enfrentarse con violencia a la cabra lisiada. Los humanos no sabemos enfrentarnos a lo animal. Cuando nos vemos obligados a hacerlo, utilizamos nuestro lado más animal; el menos humano.

Pero el “Hermano de las Moscas” es, ante todo, una novela de personajes. Héctor, su mujer y su hija, Grego, y dos o tres secundarios más, se nos presentan de forma sólida, no tanto mediante el retrato, sino por una lógica en sus acciones, siempre concordantes. En la novela se enfrentan personalidades bien definidas, entre sí mismas y ante una situación límite, e incluso en los momentos más extremos nadie pierde sus señas de identidad. Sólo así consigue la narración seguir pegada a lo cotidiano. Jon Bilbao, atento al detalle, no se olvida de narrar las reacciones de los vecinos, las explicaciones que hay que darles, los rumores que corren… La novela abarca más de lo que aparenta.

En entrevista, el autor confesaba que reescribiría algunos fragmentos del libro. Ciertamente, hay algún diálogo mal resuelto, algunos adjetivos que no aportan nada (después del parto, Sara está “fatigada y feliz”); pero la atmósfera de banalidad e inquietud podría resentirse con correcciones. Es más, los peores momentos del “Hermano de las Moscas” surgen de momentos en que el autor entra demasiado en la novela (“aumentaba el peso de lo absurdo”), o cuando parece tener momentos de duda y quiere añadir lirismo a un conjunto que no lo necesita.

Sin embargo, en “El hermano de las moscas” predomina la sobriedad estilística y la inventiva científica en un debut que ya en sí es una singular joya, y que hace que esperemos la siguiente publicación de Jon Bilbao con mucha atención.

ÁLEX INGRISANO

Vía Escuela de Letras

Ayer, sábado, apareció una reseña de El Hermano de las moscas en el suplemento literario Periferia Libros del periódico La Opinión de Granada, firmada por Cristina Monteoliva. Podéis leerla aquí.

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Si tenéis problemas con el link, entrad en el sitio web de La Opinión de Granada; una vez allí, pinchad en “Suplementos”; y a continuación en el PDF Periferia 056.

 

Público ha publicado hoy un artículo dedicado a El hermano de las moscas (editorial Salto de Página), titulado: “Homenajear a Kafka sin morir en el intento”.

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El fotógrafo quiere saber de qué trata la primera novela de Jon Bilbao antes de retratarle. El aludido tarda en responder. No es fácil defender que has escrito una historia “realista” cuando el protagonista de tu relato es un hombre que se transforma en un enjambre de moscas, así, por las buenas. Pero Jon tiene arrestos incluso para bautizar al hombre-multimosca con el nombre de Grego. A partir de ese momento, se acaba el homenaje a Kafka. (…)

El resto del artículo, aquí.

Os informo de que la próxima presentación de El hermano de las moscas tendrá lugar en:

BARCELONA
Miércoles, 5 de MARZO, 19:00
FNAC El Triangle
Plaza Catalunya, 4
Presentador: Xavi Bru

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Por otro lado, a todos los que queráis saber un poco más sobre El hermano de las moscas os invito a leer la entrevista que me hizo el periódico La Voz de Asturias con motivo de la presentación de la novela en Oviedo, así como el artículo aparecido en La Nueva España. También podéis echar un vistazo a algunas fotos hechas durante las diferentes presentaciones. Espero que los que aparecéis en ellas no me reclaméis derechos de imagen. Y aprovecho la ocasión para agradeceros a todos vuestra asistencia y apoyo.

 

SAN SEBASTIÁN
Miércoles, 27 de febrero, 11:00
ELKAR MEGADENDA
C/. Fermín Calvetón, 21
Presentadora: Katixa Agirre

 

Estáis todos invitados a la lectura de (parte de) El hermano de las moscas que tendrá lugar el próximo jueves 21, a las 22:00, en El bandido doblemente armado. La lectura forma parte del ciclo “Bandidos mudos” que se viene haciendo en este café/librería, librería/café. Espero veros allí.

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Lectura de El hermano de las moscas

Jueves 21, 22:00

EL BANDIDO DOBLEMENTE ARMADO

C/. Apodaca, 3

(Metro: Tribunal, Bilbao)

Madrid